Discurso del Presidente de la Corte IDH, en acto del Cambio de la Rosa de la Paz

Excelentísimo señor Jimmy Morales Cabrera, Presidente Constitucional de la República de Guatemala

Excelentísimo señor Nery Osvaldo Medina Méndez, Presidente del Organismo Judicial y de la Corte Suprema de Justicia Guatemala y los magistrados de la Suprema Corte

Honorable señor Victor Hugo Godoy, Presidente de COPREDEH

Excelentísimo señor Marvin Orellana Vicepresidente del Congreso Nacional

Honorable señor Carlos Ramiro Martínez Alvarado, Viceministro de Relaciones Exteriores.

Excelentísimo señor Neftalí Aldana Herrera, Presidente de la Corte de Constitucionalidad y magistrados de la misma Corte de Constitucionalidad

Honorables señores y señora Jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

Honorables señores y señoras ministros de Estado, representantes del cuerpo diplomático acreditado en Guatemala y de las organizaciones internacionales.

Señoras y señoras, funcionarios, magistrados, abogados, fiscales, profesionales en general muy buenos días

Mis primeras palabras son de agradecimiento, en nombre de la Corte Interamericana, al señor Presidente Jimmy Morales por la invitación para sesionar en territorio guatemalteco y por el apoyo a la Corte Interamericana.

Hago extensivo este reconocimiento al señor Ministro de Relaciones Exteriores Carlos Raúl Morales Moscoso y a los señores Presidentes del Poder Judicial y de la Corte de Constitucionalidad, sin cuyo decidido apoyo no sería posible realizar este período de sesiones, muchísimas gracias.

En especial hacemos extensivo nuestro agradecimiento al Presidente de la Comisión Presidencial Coordinadora de la Política del Ejecutivo en materia de Derechos Humanos (Copredeh) por todo el trabajo realizado junto con su equipo.

Es preciso también señalar que la Corte Interamericana no habría podido sesionar en Guatemala sin el apoyo de la cooperación internacional otorgada para tal fin por el Reino de Noruega y el Gobierno de Suiza, a quienes agradecemos su compromiso con nuestro trabajo.

Hoy damos inicio al 57 (quincuagésimo séptimo) período extraordinario de sesiones en el Patio de la Paz, del Palacio Nacional de la Cultura, sede del Poder Ejecutivo de este vigoroso país centroamericano, cuya notable diversidad y legado ancestral dan cuenta de su admirable pasado milenario y esperanza de futuro próspero. Esas aspiraciones se encuentran representadas por el espacio físico, bautizado en alusión al momento en 1996 que el pueblo guatemalteco decidió dejar las armas y sembrar la semilla de la paz. La paz es un compromiso permanente de construcción colectiva que nos permite vivir el presente mirando hacia el futuro sin olvidar el pasado.

Guatemala  ha estado muy presente en el Sistema Interamericano. Ratificó la Convención Americana en mayo de 1978 y reconoció la competencia contenciosa de la Corte Interamericana en el 87. Desde entonces la Corte ha dictado sentencia en 22 casos, tiene pendiente el conocimiento de cinco otros casos que se encuentran en el procedimiento contencioso ante el Tribunal y ha brindado protección a través de diversas medidas provisionales. El hecho que Guatemala busque cumplir con las reparaciones ordenadas en cada una de las sentencias e invitar la Corte Interamericana, incluso haciendo la realización, supervisión de cumplimiento de sentencias en su territorio es muestra de buena voluntad y respeto por los derechos humanos y el acercamiento con el sistema jurídico internacional.

Los retos enfrentados por Guatemala en materia de derechos humanos durante el conflicto armado y con posterioridad a éste han sido materia de conocimiento por la Corte Interamericana, así como otras situaciones tales como la violencia contra la mujer, los derechos de los pueblos indígenas y las personas en situación de vulnerabilidad. En estos casos resueltos la Corte ha establecido importantes estándares que permiten guiar al Estado en el cumplimiento de sus obligaciones en materia de derechos humanos. Los desafíos deben ser afrontados siempre desde la óptica de la mayor protección al ser humano.

Todavía el presente continúa sorprendiéndonos y nos muestra que es necesario invertir y trabajar arduamente en los derechos humanos. El pasado miércoles 8 de marzo, menos de 15 días, en el día internacional de la mujer, que está destinado a conmemorar la permanente lucha de las mujeres por igualdad y más derechos, este país enfrentó una terrible tragedia humana que cobró la vida de 40 niñas. Sin duda, un hecho paradójico en esa fecha conmemorativa tan importante. Lamentamos profundamente las muertes de las víctimas. Nos solidarizamos Señor Presidentea través de su persona con el dolor de la gente guatemalteca, particularmente con el sufrimiento de los familiares y extendemos nuestro más sentido pésame. Con cada uno de estos fallecimientos se apagó una vela en el futuro de nuestros pueblos. En momentos como estos, sólo queda  trabajar incansablemente para brindar inmediata y máxima protección a las sobrevivientes, tratar de resarcir a los familiares de las víctimas, así como investigar con la debida diligencia lo ocurrido para fijar las respectivas responsabilidades. Hechos así no pueden volver  a pasar jamás. Confiamos sinceramente que así sea. Con el compromiso que se tiene demostrado el Estado de Guatemala.

Nuestros niños y niñas deben estar siempre presentes y cuidados. Aún en este tipo de centro donde ocurrió, continúan siendo niños y niñas. En la memoria de estas niñas, así como de las miles de víctimas de las más cruentas y graves violaciones a los derechos humanos que han ocurrido a lo largo de nuestra América, es que reside el fin de la existencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Señoras y señores, a lo largo de esta semana estudiantes, abogados, jueces, fiscales, profesionales en general, víctimas de violaciones a derechos humanos, funcionarios estatales y todo aquel interesado podrá ver cómo se desenvuelve un proceso internacional ante la Corte Interamericana. Se trata de la etapa oral del procedimiento en la que comparecerán los representantes de las presuntas víctimas, de los Estados y de la Comisión Interamericana para presentar sus argumentos. Los casos tratados esta semana tienen que ver con derechos de los Pueblos Indígenas a sus territorios ancestrales y la obligación de investigar con debida diligencia como parte del derecho al acceso a la justicia. Asimismo, se realizará una audiencia respecto del impacto que tienen los grandes proyectos en el medio ambiente marino en la región del Gran Caribe. También supervisaremos el cumplimiento de sentencias dictadas por la Corte y realizaremos una diligencia consistente en una visita a territorio indígena al respecto.

Igualmente, como parte de nuestra labor de difusión del derecho internacional de los derechos humanos, realizaremos el seminario internacional titulado ‘‘Impacto de la Corte Interamericana en Latinoamérica’’, que busca discutir los temas más relevantes y actuales que transversalmente repercuten en la región con jueces de la Corte Interamericana, jueces nacionales y expertos nacionales e internacionales.

El contexto de nuestra región es complejo y lleno de retos que debemos enfrentar desde la óptica de la mejor protección la persona, la Corte Interamericana se encuentra hoy en Guatemala como ejemplo de esta búsqueda. Este país ha tenido un doloroso ayer, que debe ser recordado para poder construir el mañana. Como sabemos, la paz no es un cuadro estático, sino que es un proceso que hay que construir día a día. Se trata de un verdadero cambio en la cultura que permite la efectiva vigencia de los derechos humanos y el Estado de Derecho, teniendo al ser humano como centro de toda actuación estatal. La semilla de la paz ya se ha sido plantada, pero hoy no podemos olvidar a las víctimas del pasado.

En este sentido, la impunidad del ayer tiene una repercusión directa en la impunidad de hoy. Investigar, juzgar y sancionar a quienes cometen delitos es parte del derecho a la justicia y uno de los pilares de nuestra democracia. La corrupción, el narcotráfico y las estructuras criminales complejas son hoy problemas que permean nuestro Estado de Derecho y que contaminan sus bases.

Así, en todo Estado de Derecho es necesario contar con los mecanismos para promoción, protección y respeto de los derechos humanos y libertades fundamentales. Pieza sustancial del juego democrático son los defensores y defensoras de derechos humanos. Sus actividades no sólo incluyen la defensa de derechos civiles y políticos, sino que abarca necesariamente los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de conformidad con los principios de la universalidad, indivisibilidad e interdependencia. Conforme la Jurisprudencia de la Corte Interamericana, los Estados tienen el deber de facilitar los medios para que estos los defensores y defensoras, puedan realizar sus actividades, protegerlos cuando sea oportuno, investigar de manera seria y con la debida diligencia las amenazas en su contra.

Para afrontar estos retos con firmeza el sistema interamericano debe funcionar de manera coherente y orgánica ya que muchos de los problemas trascienden fronteras. Especialmente cuando tratamos fenómenos globales como la migración o la trata de personas. Nuestra América, que ha sufrido colonización, dictaduras y guerras civiles, ha construido puentes para enfrentarlos. Nosotros somos una región que construye caminos y puentes, no muros.

Con la inspiración del bello himno de Guatemala y la armonía de los 7 músicos que también tocaron la marimba aquí en el patio de la Paz y en armonía de los miembros de esta calificada mesa, del distinguido auditorio con mucho honor, declaro formalmente instalado el Quincuagésimo Séptimo (57) Período de Sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Muchísimas gracias.

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